Desde la segunda guerra mundial los pilotos realizaban intercambio de sus esposas para satisfacer sus necesidades básicas de relacionarse con las mujeres de otros hombres, esta práctica se fue conociendo en otros lugares, se extendió por los Estados Unidos y Europa, pronto se convirtió en una de las grandes sensaciones del mundo.
En Colombia, estas prácticas llegaron relativamente hace pocos años, llevándose a cabo en bares o casas especializadas para que las parejas puedan intercambiarse con otras y así poder prolongar la vida conyugal. Los expertos consultados del internet, opinan que: “Para muchos el swinger o intercambio de parejas, es una solución”, La rutina y la falta de sorpresas dentro de la pareja son los ingredientes usuales de esta práctica. Generalmente el promotor del swinger es el hombre, pero con el pasar de los años las mujeres se han liberado y son ellas las que proponen la ida a estos sitios.
Una de las zonas más comunes donde se pueden encontrar bares swinger es en Teusaquillo, convirtiéndose en uno de los barrios predilectos para parejas que les gustan esta clase de prácticas y que quieren experimentar cosas nuevas en su relación. Las casas antiguas de la zona T se convierten en lugares predilectos para no ser reconocidos ni sentir discriminación por las personas que no patrocinan estos sitios.
Carlos, una persona del común que ha visitado estos lugares en la zona de Teusaquillo nos narró su experiencia en un bar swinger:
Yo iba en compañía de un amigo y de dos amigas más, los cuatro íbamos emparejados, no conocía el sitio, me habían dicho muy pocas cosas sobre el lugar pero realmente no conocía nada. Cuando llegamos, yo iba con mi amiga, al principio me pareció un lugar no muy excelente pero estaba bien para rumbear un rato, mis amigos y yo sabíamos porque estábamos allí, para tener una noche de sexo con personas que jamás habíamos conocido. A eso de la media noche yo estaba reunido con las personas que me acompañaban esa noche, pero de un momento a otro se apagaron las luces, quedé muy confundido por lo que había pasado, pero sabía que era el momento del espectáculo.
Cuando volvieron a encender las luces empecé a ver a toda la gente que ya se estaban besando, tocando y empezaron a desnudarse, de un momento a otro vi pasar a una mujer muy bonita y la invité a estar conmigo, ella me sonrió y aceptó encantada. El rato que estuve compartiendo con ella me pareció interesante, me enseño cosas que yo no conocía y a la vez yo veía y analizaba a todas las personas que estaban a mí alrededor teniendo relaciones; fue una sensación rara, no la había sentido jamás. Además ver a dos hombres, en un acto que yo jamás imaginé y en una posición de observar fue confuso, pero en fin no le puse demasiada atención y seguí en lo que estaba haciendo.
Cuando terminamos con la mujer, me conto que frecuentaba mucho estos sitios, además me mostró donde estaba su esposo: si, era casada me sorprendió demasiado que la gente, o más bien, las parejas que dicen ser muy unidas, deban tener relaciones sexuales con otras personas para así según ellos “oxigenar la relación” y no volverla aburrida en cierta forma. De la mujer no supe su nombre ni que hacía, nada, solo la vi por esa noche.
El segundo acto de la noche comenzó, pero realmente esta experiencia no la quería repetir, así que decidí encerrarme en el baño hasta que todo terminara, ya después como si nada al bar y volví a regresar nunca, a propósito, mis amigos según lo que me cuentan ellos, si se quedaron y disfrutaron toda la noche, bien por ellos, pero yo no me sentí muy bien en este lugar, ya que soy de las personas que creen que tener relaciones con otras personas que no conoces puede ser peligroso por las enfermedades y otras cosas más que pueden suceder, pero si me dijeran que si repetiría la experiencia lo pensaría porque al fin y al cabo no fue ni buena ni mala.
Los bares swinger son la mejor opción para salir de la rutina, el show que se ofrece en el bar ocurre cuando una pareja que trabaja ahí sale desnuda y comienzan a tener relaciones sexuales delante de todos para así animar y calentar el ambiente, luego las personas que se encuentran en el lugar empiezan a tocarse, besarse, desnudarse y comienzan toda la acción que están buscando, sin saber con quien se está, ni como se llama, que hace, quien es, nada, solo se sabe que busca hacer lo mismo que ellos: una noche de sexo sin límites.
Aunque es un lugar donde se puede realizar todo lo que se desea, tiene reglas que se deben cumplir a cabalidad o sino provocará la expulsión inmediata del lugar a las personas que no cumplan. No se les puede obligar a estas lo que no quieren hacer, si hay maltrato verbal como físico se expulsara del sitio, no se permite la entrada de hombres solteros ya que la intención de estos lugares es afianzar la relación de pareja, pero mujeres solteras si pueden entrar sin ningún problema. También por todo el lugar se encuentran regados en el piso o sobre las mesas preservativos, ya que la intención es pasarla bien y no tener inconvenientes futuros que puedan afectar las relaciones de pareja. En resumen, las reglas se basan en respeto, higiene y discreción.
Estos bares son de cierta forma ilícitos ya que el 16 de septiembre de 2004 el Congreso de la República prohibió los bares swinger en Colombia con el argumento de que eran lugares inmorales y sin ninguna ética. Al fin y al cabo estos lugares son de uso público en donde se quiere unir más a las parejas, de cierto modo que no se vea como infidelidad sino como una forma de conocer a otra gente y dar un respiro a la relación estando la pareja presente. Queda a la opinión del público lo que se piense de estos lugares, para algunos éticos o no éticos, pueden ser una buena terapia de pareja.